viernes, 3 de julio de 2020

Vivir con TDAH


TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo, lo que quiere decir que no es una enfermedad. De hecho, son conductas que, por si mismas no son patológicas.
Tiene predisposición genética, y además es influido por aspectos del contexto que lo pueden exacerbar o modular. Por lo tanto, tengamos presente que el ambiente ayuda, o dificulta, eso es importante.
Además, de por si, el TDAH no implica discapacidad. Pero, sí que puede, como lo saben quienes tienen un caso cercano, influir en cómo de buena será la adaptación de quien lo tiene, en contexto escolar, familiar, y más adelante laboral.
Vivir con TDAH no es fácil, porque ante las dificultades normales de la vida, son más difíciles muchas veces. Así que, uno percibe conforme va creciendo esto, y hay cierto nivel de dolor, al compararse con los demás, por ejemplo.
El esfuerzo de la familia y entorno cercano es vital para apoyar en el desarrollo a estos niños/as.
Se requiere de ayuda externa, para apoyar a los padres en las estrategias de crianza y educación más adecuadas, que apoyen el desarrollo cognitivo y emocional de sus hijos/as.
La Fundación CADAH es hoy un referente sobre el TDAH. Esta fundación y otras asociaciones, dan un apoyo importante, también las consultas de psicología infanto-juvenil que tienen interés en abordar estos temas.
¿El diagnóstico temprano ayuda? Sí, porque a menudo estos niños son estigmatizados o etiquetados negativamente en el centro educativo, por "mal comportamiento" o "no se puede sacar nada de él, es inteligente pero no le da la gana" y estas personitas pueden ir construyendo una idea de si mismos negativa o distorsionada. Intentando acoplarse en el mejor de los casos adoptando roles de "el gracioso/a de la clase".
Pero sigamos con el diagnóstico. Conocer los pasos que se darán para el diagnóstico (puede no ser TDAH) y el tratamiento posterior, tranquiliza mucho a los padres/madres.



Si hablamos de niños o adolescentes, comenzaremos por acudir a su médico de cabecera, en Pediatría. Acudir a tu pediatra para que os derive al Neuropediatra, tras la entrevista preliminar.
Hay miedo a este diagnóstico porque sabemos que quizá vayan a medicar a nuestro hijo, con potentes fármacos que producen efectos secundarios que nos asustan. La medicación en estos casos ha de hacerse tras los estudios necesarios, y no en todos los casos sería necesaria.
La investigación y la práctica clínica está produciendo muchos nuevos resultados, de hecho como así recoge Mateu Servera*: "sólo en el año 2018 en el motor de búsqueda Pubmed, que da acceso a la base de datos Medline (probablemente la más importante en biomedicina y ciencias de la vida), devuelve 2.207 trabajos publicados que en su título o abstract llevan la abreviatura ADHD (Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder)." Con lo que podemos estar seguros de que hay muchas personas trabajando para saber más de esto. De hecho, como este autor recoge, la actual clasificación del TDAH va a seguir evolucionando conforme se sepa más del mismo, quizá en la dirección de concebir este trastorno como "una dimensión en el espectro de la disfunción ejecutiva. De este modo, en el futuro próximo incluso el nombre podría cambiar."
El estudio de las Funciones Ejecutivas nos ayuda a delimitar cada vez mejor qué es TDAH y a diseñar mejores tratamientos.
También es importantísimo que el profesorado de todos los niveles, (en el instituto también, por supuesto) conozcan las características y tengan interés en desarrollar destrezas para integrar en el aula a personas con TDAH (lo mismo pasa con otros trastornos del neurodesarrollo, como #ASPERGER). Lo que hay que hacer bien es la adaptación curricular para que estos niños no se sientan apartados o minusvalorados. Es el problema, que en los centros educativos por desgracia se tienda a segregarlos en actividades a parte, en lugar de integrar en el aula a todos. La falta de personal docente es un hecho que aquí incide claramente. Dicho queda. (Se nota que estoy contra los recortes en la educación).
Os dejo los enlaces de Fundación CADAH a lo largo de este post, y la referencia que he consultado para actualizarme en el tema.
En otro post os hablaré sobre una parte del tratamiento, la relacionada con esta ayuda a padres y madres en la tarea educativa diaria en casa.

Abrazos.

*ACTUALIZACIÓN DEL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) EN NIÑOS 2ª Edición actualizada 3Edición nº 42 abril-junio 2020ISSN 1989-3906 MATEU SERVERA Profesor Facultad de Psicología Universidad de les Illes Balears

domingo, 22 de marzo de 2020

Quédate en casa. Digiriendo un trauma en sociedad.

Lunes 23 de marzo. Tras el anuncio de la ampliación del estado de alerta, habrá personas que, para calmar su intranquilidad, bajarán a hacer de nuevo acopio de provisiones y dejarán pelados los estantes de las tiendas, incluso sin mirar si al que está al lado le están dejando sin ese bote de lentejas.
También habrá otras que, para sentir que su vida sigue normal, bajarán varias veces a la calle a caminar y tomar el aire, y pasarán por el super a comprar una pera para así tener un ticket por si les para la policía.
Tendremos al personal de los supermercados expuesto al virus para que estas personas hagan mal uso de la consigna que se ha dado para salir a la calle, y para los que sí bajan una vez por semana a por lo que necesitan, y no más.

Este personal de supermercados te ha pedido seguramente con la mirada, porque no pueden dirigirse directamente a los clientes que, por favor, NO VENGAS CADA DÍA. Ellos también ven pasar por la puerta del super a los que pasean perros arriba y abajo.  Cuando llegan a casa de trabajar, con todo el miedo que han aguantado, con la impotencia de lo que ven, y de no poder decir nada, tienen a sus familias, pareja, amigos, que no se merecen que su madre, su padre lleguen a casa en semejante estado de estrés.
Digamos que, en resumen, todos somos víctimas en esta situación, y que todos, excepto los niños, somos responsables de mejorarla.
POR FAVOR: si en tu familia hay una persona mayor, o no tan mayor que se comporta como os he descrito arriba, ayúdale con cariño a que deje de hacerlo, dale el apoyo o la cercanía que necesita para calmar su ansiedad. Hablad de lo que está pasando, y de cómo se siente, para que pueda expresar. Lo normal es que nos convirtamos en "egoístas inconscientes" cuando tenemos mucho miedo, excesivo, y intentamos calmarnos de maneras poco inteligentes. No calibramos que hacemos daño, es más, nos da igual.

Ayuda a los tuyos a hacer la digestión de este #trauma que estamos compartiendo todos. Que no se lo tenga que decir un desconocido por la calle, de malas maneras (porque también tiene miedo y lo saca con rabia). Que no le multen. Que no aumente la probabilidad de contagio por su culpa. Cuidémonos entre nosotros, que nadie se salva solo. Cristina Abellán Psicóloga CV05811
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